La Geología de Sonora: Una historia de 1800 millones de años

Dr. Carlos M. González León
Estación Regional del Noroeste
Instituto de Geología, UNAM

Viernes 31 de mayo a las 13:00 (hora de la Ciudad de México)
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CarlosGonzalezWebinarioMAyoLa historia geológica de Sonora comienza con la formación de su antigua corteza terrestre, hace aproximadamente 1,800 millones de años (Ma). Desde entonces y debido a los procesos de tectónica de placas, la región ha sido parte de diversas configuraciones continentales que van desde el antiguo continente Columbia, pasando por Rodinia, Pangea y hasta la actual Norte América. Las rocas más antiguas que forman su basamento son metamórficas de los bloques Caborca y Norte América que tienen edades entre 1600 y 1800 Ma, así como granitoides que las cortan y que tienen edades entre ca. 1.8 y 1.1 Ga. En dicho basamento se distinguen cinturones de las provincias Mojave, Yavapai y Mazatzal que fueron arcos de islas acrecionados durante el Paleoproterozoico en la región SW de Norte América. Durante los siguientes 400 Ma la región permaneció quiescente permitiendo que los procesos erosivos degradaran el relieve montañoso preexistente.

A finales del Neoproterozoico (hace ~800 Ma), el mar comenzó a invadir el territorio peneplanizado depositando sedimentos que al consolidarse formaron las primeras rocas sedimentarias de la región. Estos, fueron mares someros y tropicales que prevalecieron hasta finales del Período Cámbrico y depositaron una columna de sedimentos de aproximadamente 8 km de espesor. En ellos también florecieron algunos de los primeros organismos simples que entonces habitaban la Tierra, como los estromatolitos y la Fauna Ediacara, aunque ya entrado el Período Cámbrico, dichos mares albergaron formas de vida más evolucionadas como los trilobites, braquiópodos, bivalvos y arqueociátidos, cuyos fósiles esparcidos por todo el territorio son testigos de la “explosión biótica” que ocurrió al principio de la Era Paleozoica. Durante el Ordovícico y hasta mediados del Pérmico, los mares continuaron invadiendo intermitentemente a la región, ya sea obedeciendo a fluctuaciones globales del nivel marino o a procesos tectónicos; las rocas y fósiles que registran los fenómenos bióticos y geológicos de esos tiempos están ahora expuestos en diversas formaciones. Durante el Período Triásico y principios del Jurásico prevaleció la invasión marina y en el centro del estado se desarrollaron grandes deltas alrededor de los cuales florecieron bosques tropicales cuyos restos dieron origen a depósitos de carbón que contienen abundantes plantas fósiles. Hacia el Jurásico Medio (entre 175 y 160 Ma) los mares se retiraron al erigirse en el norte del estado un arco magmático que produjo levantamiento continental y formación de montañas. Al término de dicho episodio volcanico empezó una última invasión marina cuyas aguas permanecieron cubriendo al estado hasta principios del Cretácico, cuando se retiraron hace 100 Ma.

El efecto invernadero global de finales del Cretácico está registrado en Sonora por las rocas del Grupo Cabullona. Estas fueron formadas por grandes ríos, lagos y deltas tropicales donde florecían grandes bosques y vivía una abundante fauna de dinosaurios, cocodrilos, tortugas y peces. Al mismo tiempo que existían estas condiciones, a partir de hace 80 Ma empezó una época de volcanismo generalizado e intenso que se prolongó por 30 millones de años. Las rocas extrusivas de este arco volcánico, así como las profundas cámaras magmáticas que lo alimentaban se encuentran ahora expuestas como sierras de roca granítica que forman la mayor parte de los afloramientos rocosos del estado. Durante este evento magmático fue cuando se formaron en Sonora la mayoría de los yacimientos minerales de la región, incluidos los depósitos de cobre de La Caridad y Cananea.

Sin embargo, fue a partir de la Época Oligocénica cuando se configuró la actual morfología de Sonora. La Sierra Madre Occidental fue formada por un evento de volcanismo que ocurrió entre 33 y 27 Ma y la actual fisiografía de Sierras y Valles Paralelos que caracteriza al estado se debió a un evento de fallamiento que empezó a los ~27 Ma. Los efectos de este fenómeno aún sigue expresándose por sismicidad activa, siendo ejemplo reciente de esto el destructivo sismo de magnitud 7.5 que el 3 de mayo de 1887 ocurrió por el movimiento de la falla Pitaycachi, en el noreste de Sonora.

La apertura del Golfo de California dio inicio hace ~12 Ma y continúa actualmente con la separación de la Península de Baja California del continente. Asociado a ella ocurrió también el volcanismo de la región de El Pinacate que empezó entre hace 3 y 4 Ma. Un evento contemporáneo al volcanismo más joven de El Pinacate es la formación del Gran Desierto, en la parte norte del Golfo de California; su desarrollo empezó hace ~1 Ma, cuando Sonora estaba poblada por una megafauna de vertebrados entre los que se incluían mamuts, camellos, bisontes, gomofóteros, tigres diente de sable, armadillos, milodontes y antílopes entre otros. Al principio de la Época Holocénica, Sonora fue afectada por el cambio climático que dejó atrás una época glacial para pasar a una interglacial. Esto permitió su poblamiento por los primeros habitantes Clovis y la extinción de la megafauna. De los cazadores Clovis se han encontrado en Sonora algunos sitios de sus asentamientos y en regiones vecinas de Arizona se han encontrado sus artefactos de caza asociados a restos de megafauna sacrificada.

SEMBLANZA

 Carlos M. González León es geólogo egresado del Departamento de Geología de la Universidad de Sonora. Obtuvo su maestría en la Facultad de Ciencias de la UNAM en 1989 y el doctorado en el Departamento de Geociencias de la Universidad de Arizona en 1994. Actualmente es Investigador Titular B del Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México, asignado en la Estación Regional del Noroeste, e Investigador Nacional 2 en el Sistema Nacional de Investigadores Sus proyectos de campo los ha realizado enfocados principalmente a entender la estratigrafía y bioestratigrafía de las rocas Paleozoicas a Cenozoicas, marinas y continentales de Sonora y a definir los límites geográficos y temporales de las diversas cuencas sedimentarias que se superponen en la región. Ha trabajado también en la estratigrafía del arco Laramide con el objetivo de constreñir su distribución regional y duración temporal. Sus investigaciones son multidisciplinarias combinando análisis estructural, geocronología por diversos métodos y análisis geoquímico por lo cual ha colaborado con numerosos colegas de diversas especialidades geológicas. Ofrece las materias de Estratigrafía Avanzada y Geología de Campo dentro del Posgrado en Ciencias de la Tierra, UNAM y ha servido como editor de la Revista Mexicana de Ciencias Geológicas.